• Las chicas se sienten particularmente atraídas por el proyecto »MINTogether« en el liceo de Frechen.
    © Siemens Stiftung, Fotógrafo: Sebastian Isacu
  • El experimento ha salido bien: los jóvenes observan orgullosos sus catamaranes solares en el agua.
    © Siemens Stiftung, Fotógrafo: Sebastian Isacu
  • Células solares y rotores impulsan los catamaranes.
    © Siemens Stiftung, Fotógrafo: Sebastian Isacu
  • El profesor de física Marc Büssing, que es responsable, junto con Paul Feltes el proyecto, deja que los jóvenes refugiados descubran cosas por sí mismos.
    © Siemens Stiftung, Fotógrafo: Sebastian Isacu
  • El coche cohete funciona también impulsado por un globo.
    © Siemens Stiftung, Fotógrafo: Sebastian Isacu
  • Al experimentar hay que estar concentrado.
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  • Los propios alumnos determinan el grado de dificultad de sus proyectos. El profesor Marc Büssing hace sugerencias.
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  • Los participantes del proyecto »MINTogether« no necesitan hablar mucho al atornillar, martillear y taladrar.
    © Siemens Stiftung, Fotógrafo: Sebastian Isacu
  • Experimentos para avanzados: los proyectos técnicos tienen un carácter abierto y se pueden ampliar discrecionalmente.
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  • La precisión es la clave a la hora de trasladar los bocetos a la madera.
    © Siemens Stiftung, Fotógrafo: Sebastian Isacu
  • El profesor de física Paul Feltes desea transmitir a los jóvenes refugiados conocimientos técnicos enfocados a la práctica profesional.
    © Siemens Stiftung, Fotógrafo: Sebastian Isacu
  • Con amor por el detalle: los alumnos refugiados gozan de mucha libertad para el diseño creativo de sus modelos.
    © Siemens Stiftung, Fotógrafo: Sebastian Isacu
Área de trabajo:
Educación
País/Región:
Alemania
Proporciona a refugiados sensaciones de éxito: Paul Feltes, profesor de física del liceo en Frechen.

Fortalecer la confianza en sí mismo – Crear perspectivas

Los profesores de física Paul Feltes y Marc Büssing del liceo en Frechen también apostaron por un experimento cuando crearon el proyecto »MINTogether« (»MINT« significa STEM en alemán) para jóvenes refugiados. Una vez por semana se adentran con ellos en el mundo de las ciencias naturales y la técnica. La clase es voluntaria y en ella los jóvenes atornillan módulos para vehículos solares o aerogeneradores y adquieren así de un modo lúdico conocimientos técnicos enfocados a la práctica profesional. Los prejuicios y las barreras idiomáticas pierden importancia al experimentar y construir conjuntamente.

Ustedes promueven a jóvenes que apenas hablan alemán precisamente con un proyecto técnico. ¿Cómo se les ocurrió la idea?

Marc Büssing
: En la clase regular los jóvenes refugiados tienen a menudo muchos problemas. Muchos parecen frustrados o abatidos porque no son capaces de seguir la clase. Así que pensamos: necesitan urgentemente tener sensaciones de éxito. Ese fue el punto de partida. La experimentación es un elemento de unión para los alumnos. El idioma juega aquí un papel secundario. Esto se logra también sin muchas palabras.

Paul Feltes
: Al regresar de las vacaciones de verano de 2015, de repente había un campamento de refugiados en nuestro gimnasio. A diario nos encontrábamos en el patio con personas que habían huido. Eso me afectó mucho. Así que pensamos: ¿qué podemos hacer por los niños? Entonces llegó la oferta de la fundación Siemens Stiftung de promover proyectos en el área STEM. A partir de ahí todo fue muy rápido. Sobre la barrera lingüística: al principio no hablaba alemán ninguno de los niños. Por eso hicimos primero fotografías de las herramientas y escribimos su nombre debajo. En la actualidad nos entendemos estupendamente.

¿Quién acude a sus clases?

Feltes: Los participantes son siempre de 10 a 15 refugiados de entre 12 y 16 años de las más diversas nacionalidades. A estos se suman de tres a cuatro alumnos alemanes en calidad de ayudantes. Los ayudantes se turnan para no perder mucha materia en la clase regular.

Büssing
: El proyecto es para nosotros también una medida para la promoción de talentos. Por eso seleccionamos a los mejores alumnos alemanes.

¿Y cómo se desarrolla la clase en la práctica?

Feltes: Los jóvenes hacen manualidades a partir de kits de montaje, por ejemplo, una barca solar. Para ello se guían por imágenes y croquis de diseño. El grado de dificultad de las exigencias técnicas puede conformarse e incrementarse de forma diferenciada. Algunos alumnos solo quieren construir un carro de madera impulsado por un globo, otros lo equipan con célula solar y rotor. Todas las ofertas están disponibles en diferentes grados de dificultad técnica – un excelente efecto de transferencia. 

Büssing
: Muchos proyectos tienen un carácter abierto, donde el alumno determina su aprendizaje. Por ejemplo, quien de entrada elige dos células solares debe descubrir por sí mismo la forma de conectarlas. 

¿Aprender descubriendo sería entonces su método didactico?

Büssing: ¡Exacto! Perseguimos un enfoque orientado a la acción. La clase debe ser sobre todo emocionante. Lo importante es la identificación con el producto de aprendizaje, a los alumnos se les concede por eso mucha libertad para la configuración creativa de sus modelos. La motivación debe proceder de las cosas que elaboran los alumnos. 

¿Qué pretenden conseguir con el proyecto?

Feltes: Sobre todo queremos proporcionar a los jóvenes refugiados sensaciones de éxito y fortalecer la confianza en sí mismos. La enseñanza del idioma, la orientación profesional y la superación de prejuicios, todo ello sirve en última instancia a la integración de los refugiados en Alemania. 

Büssing: Otro aspecto importante es también la promoción de la educación STEM entre las chicas. Ellas se sienten especialmente atraídas por nuestro proyecto.

¿Poseen los jóvenes conocimientos previos en ciencias y técnica?

Büssing: Sus conocimientos son muy dispares. Algunos de los niños proceden de entornos académicos. Pero otros apenas poseen una formación previa. Algunos alumnos son realmente buenos en el campo de las manualidades.

¿Y qué acogida tiene el proyecto entre los niños?

Feltes: Sus ojos tienen un brillo especial al estudiar las instrucciones para los kits de montaje. Cuando, por ejemplo, tienen que trasladar a la madera un croquis de diseño, lo hacen con una dedicación y entrega que nos llena de alegría. Miro a nuestros jóvenes y creo saber cómo se sienten.

Büssing: Como profesores hemos sentido desde el principio una gratitud y una estimación muy grandes. Eso nos llena de satisfacción. Pero también observamos avances en los alumnos. Algunos se involucran a fondo en el proyecto, recuperan el entusiasmo y la vitalidad y se convierten en auténticos expertos. Me acuerdo ahora de una chica que al principio parecía muy introvertida y que acudió ella sola a nosotros. Hoy en día es ella incluso la que ayuda a otros cuando no saben cómo seguir. 

¿Han experimientado alguna vez límitaciones?

Büssing: Sí, una vez intentamos transmitir contenidos educativos digitales: los alumnos debían programar algo con un lenguaje de programación visual. Pero se trataba de algo demasiado abstracto para ellos. Por lo visto, muchos de los jóvenes refugiados no están familiarizados con dispositivos como los teléfonos inteligentes o computadoras como medios de trabajo.

Feltes: Al principio quería explicar a los niños lo que es una conexión en paralelo y una conexión en serie a partir de una guirnalda luminosa. Muy pronto lo di por imposible (risas). Entonces les dimos 40 cables y un puñado de pequeñas lámparas y les dijimos: haced que se enciendan. ¡Y eso funcionó!

Es evidente que la educación científico-técnica posee un gran potencial de cara a la promoción de niños refugiados. ¿En qué consiste ese potencial?

Büssing
: Con nuestro proyecto somos algo así como un ancla para los alumnos. En »MINTogether«, los jóvenes refugiados son por una vez mayoría y pueden lucirse. Ayudan a otros a manejar el taladro, trabajan con el martillo y con la sierra. Aquí son alguien de repente.

Feltes
: Yo veo el potencial sobre todo en el futuro. Transmitimos a los jóvenes conocimientos lingüísticos y técnicos orientados a la práctica profesional. Más adelante nos gustaría ponerles en contacto con empresas que dispongan de programas de formación. Pero todavía no hemos llegado a ese punto.

La fundación Siemens Stiftung desea fortalecer el vínculo entre la formación STEM y la transmisión de valores. ¿Persiguen ustedes también este enfoque?

Büssing: En nuestro proyecto, aparte de los jóvenes refugiados, también participan alumnos alemanes. Ese es un gran enriquecimiento y una estupenda posibilidad de juntar ambos grupos y de superar prejuicios. A día de hoy, los alumnos se abrazan a modo de despedida tras la clase. Pero con nuestros proyectos transmitimos también valores a través de la selección de los contenidos. Hemos puesto el foco en las energías renovables, con el fin de que los niños adquieran conciencia de la necesidad de practicar un manejo responsable de los recursos disponibles.

Eso suena muy ambicioso. ¿Les ha aportado algo el proyecto a nivel personal?

Büssing: La heterogeneidad extrema del grupo es un auténtico desafío pedagógico. Pero a cambio tenemos el privilegio de recibir una gran muestra de respeto y gratitud. A mí me produce una gran satisfacción personal ver cómo los jóvenes refugiados colaboran con los alumnos alemanes de un modo natural y libre de prejuicios y espero sinceramenteque apliquen estas experiencias positivas en su vida privada.

Feltes: Para nosotros, como profesores de enseñanza media, el trato con alumnos refugiados sin conocimientos de alemán supuso una situación completamente nueva. Afrontar esa situación de un modo espontáneo fue algo que viví como un desafío apasionante. 

El lema »MINTogether« vale también para ustedes dos...

Büssing: El proyecto nos ha hecho progresar enormemente como equipo. Es una gran ventaja que podamos impartir la clase entre los dos. Apreciamos enormemente que la dirección del colegio haya delegado en ambos toda la responsabilidad del proyecto.

¿Qué planes tienen para el futuro?


Feltes: Nos gustaría continuar con el proyecto con este formato ya probado. En un siguiente paso, queremos integrar también a colegios cercanos y empresas de la región con el fin último de ofrecer a largo plazo una perspectiva laboral a los alumnos, si así lo permite su estatuto de residencia.

«La experimentación es un elemento de unión para los alumnos. Esto se logra también sin muchas palabras.»

Aprender, vivir y sentir valores – Entrevista con Prof. Dr. Mandl
  • La fundación Siemens Stiftung promueve una formación en valores eficaz en la enseñanza científico-técnica.
    © Siemens Stiftung/Freudenberg Stiftung, Fotógrafo: Katrin Heyer
  • Los valores son el fundamento para obtener una convivencia exitosa de personas con orígenes sociales, religiosos y culturales sumamente diversos.
    © Siemens Stiftung/Freudenberg Stiftung, Fotógrafo: Katrin Heyer
  • Aparte del entorno familiar, la escuela también tiene la tarea de formar en valores.
    © Siemens Stiftung/Freudenberg Stiftung, Fotógrafo: Anne Hornemann
  • Los alumnos deben aprender, vivir y sentir un comportamiento inspirado en valores.
    © Siemens Stiftung/Freudenberg Stiftung, Fotógrafo: Anne Hornemann
Área de trabajo:
Educación
País/Región:
Alemania
Formación en valores en el foco de la investigación: el catedrático Dr. Heinz Mandl

De la mano de socios cooperantes Siemens Stiftung desarrolla materiales y métodos para que los alumnos reflexionen sobre cuestiones formadoras en valores mientras realizan experimentos.

El Dr. Heinz Mandl es catedrático emérito de Pedagogía Empírica y Psicología Pedagógica en la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich. Su trabajo se centra especialmente en la investigación de la enseñanza y el aprendizaje en la educación básica y la formación continua con medios didácticos, la gestión del conocimiento, la formación en valores y la evaluación. 

Señor Mandl, ¿por qué necesitamos valores?

Señor Mandl: Los valores y la formación en valores abarcan un tema muy importante en la actualidad. Vivimos grandes transformaciones sociales debidas, entre otras causas, a la digitalización, la globalización o la migración. Esta evolución contribuye por una parte a que nuestra sociedad sea mucho más diversa y ofrezca más oportunidades. Al mismo tiempo, esos retos generan a menudo confusión, inseguridad y miedos. Los valores proporcionan aquí normas y criterios que ayudan a orientarse. Al mismo tiempo, los valores también son imprescindibles para el futuro de nuestra sociedad. La apropiación y transmisión de valores democráticos fundamentales como libertad, igualdad o solidaridad –como base común de valores compartidos– es el primer paso y el más importante para la cohesión social.

¿Los valores son así pues esenciales tanto para el individuo como para la sociedad?

Señor Mandl: Sí, diferenciando siempre entre valores individuales y valores sociales. En el plano individual, los valores tienen sobre todo dos funciones: una intencional y otra valorativa. La función intencional se refiere a que los valores establecen objetivos que de un modo general guían nuestros actos. La función valorativa incluye criterios para valorar características, ideas, actos o acontecimientos. En el contexto del plano social, los valores representan estándares comúnmente aceptados que constituyen la base y sostienen las estructuras de un sistema social.

¿Cuál es la mejor manera de inculcar valores sin adoptar una actitud moralista?

Señor Mandl: Una formación en valores eficaz, por definición no puede fructificar ni moralizando ni por pura imposición. Los valores deben ser experimentados y vividos a través de los propios actos, así como probados y verificados en diferentes situaciones. La formación en valores resulta especialmente eficaz cuando el alumno vive y comprende por sí mismo el sentido de los valores.

¿A partir de qué edad es importante una formación en valores específica para niños?

Señor Mandl: Debido a la importancia de los valores para el individuo y la sociedad, los niños deberían ser estimulados desde el principio a desarrollar su propio concepto de valores. Los niños interiorizan ya a una edad temprana valores y normas que marcarán toda su vida. Sobre todo el entorno familiar es determinante para la formación en valores, dentro del cual los padres desempeñan una función ejemplarizante central. Sus actitudes y modos de comportamiento determinan la manera de pensar y de actuar de los niños. Estos sienten al mismo tiempo que son queridos por sus padres y considerados como algo valioso, aprendiendo de esta forma a estimar y valorar a otras personas.  

¿Qué importancia tiene en este contexto la formación en valores en la escuela?

Señor Mandl: La formación en valores forma parte del objetivo educativo y pedagógico de la escuela, donde el desarrollo del juicio moral y la consolidación de una personalidad propia y apta para la vida en comunidad constituyen aspectos prioritarios. Además, cada profesor personifica –de manera consciente o inconsciente– determinados valores. Ya sea justicia en la convivencia social, espíritu abierto frente a ideas y habilidades individuales, pero también disciplina para fomentar el desarrollo en el aprendizaje y el rendimiento: los profesores también son modelos a seguir y representan determinados valores. El estudio Monitor de Valores Infantiles de 2014 destaca que el 80 por ciento de los niños percibe a la figura del profesor como uno de sus principales referentes.

¿Por qué debería formarse en valores también en la enseñanza de ciencias y tecnología?


Señor Mandl: Los niños y los jóvenes de hoy en día se ven confrontados a una edad temprana con cuestiones técnico-científicas, a veces controvertidas. Sin embargo, un análisis puramente teórico-académico no es suficiente para evaluar su importancia. Los valores, en cambio, ayudan en la clase científico-técnica a evaluar situaciones y tomar decisiones, a adoptar diferentes puntos de vista o a reflexionar sobre cuestiones científico-técnicas y evaluarlas. Al mismo tiempo, la enseñanza de las asignaturas científico-técnicas ofrece en sí misma condiciones que favorecen la formación en valores: a través de la realización conjunta de experimentos se educan, por ejemplo, el sentido de la responsabilidad, la capacidad de compromiso y de juicio, así como el espíritu de equipo y habilidades sociales.

¿Qué métodos específicos apoyan el proceso de formación en valores en el programa educativo internacional Experimento?

Señor Mandl: Para la implementación didáctica de la formación en valores existen módulos metodológicos específicos. Para la configuración práctica de la clase con Experimento I 8+ se han seleccionado como métodos técnicas de estímulo y el recurso a casos que plantean un dilema. Las técnicas de estímulo pueden ser de carácter no verbal, p. ej., a través de imágenes o gestos, o verbal, p. ej., a través de observaciones o requerimientos. Estas técnicas persiguen el objetivo de incitar a la reflexión y estimular a los alumnos a expresar opiniones, creando así oportunidades de debate. El recurso a casos en los que se plantea un dilema ayuda a desarrollar una consciencia por los conflictos vinculados a valores. Los alumnos y alumnas reflexionan sobre el hecho de que las decisiones pueden tener ciertas consecuencias.

La fundación Siemens Stiftung ha identificado junto con usted determinados valores para Experimento. ¿Por qué motivo debe formarse exactamente en esos valores en la clase?

Señor Mandl: Esos valores están estrechamente relacionados con los desafíos de nuestro tiempo, como el cambio climático y la escasez de recursos. El valor de la sustentabilidad, por ejemplo, expresa el respeto hacia un desarrollo económico, ecológico y social sostenible para todas las generaciones futuras. Valores como la facultad de juzgar y la autonomía son imprescindibles para orientarse en un mundo diverso y complejo y poder tomar decisiones prudentes. Otros valores, como la franqueza, la tolerancia y la solidaridad, son una condición básica cuando hablamos de heterogeneidad e integración.

¿Es posible transmitir mejor determinados valores a través del aprendizaje-servicio?

Señor Mandl: Los valores se manifiestan en actos –de la teoría a la práctica. Este proceso se fomenta de manera particularmente intensa en la metodología pedagógica conocida como aprendizaje-servicio. En ella se combina el aprendizaje convencional con el compromiso social y la asunción de responsabilidad en el entorno escolar. La gran ventaja es que mediante la aplicación y la consiguiente experiencia práctica, los valores se viven realmente. La vivencia y la reflexión son pues momentos clave de la formación en valores. El aprendizaje-servicio puede tener efectos positivos en el desarrollo de las habilidades sociales e individuales de los alumnos.

¿Qué valores considera que son especialmente importantes en la clase inclusiva?

Señor Mandl: Pedagogía inclusiva significa hacer realidad el principio del reconocimiento y la estimación de la diferencia en la clase. Se trata pues de valores en el plano individual como, por ejemplo, el valor que significa tener un espíritu abierto. Eso significa mostrarse abierto ante lo nuevo, sin miedo ni prejuicios. En el plano social predominan valores como el espíritu de equipo, la tolerancia y la fiabilidad. Así, la tolerancia significa un trato respetuoso de los alumnos y alumnas entre sí, y la aceptación y el reconocimiento de las diferencias.

«La formación en valores resulta especialmente eficaz cuando el alumno vive y comprende por sí mismo el sentido de los valores.»

  • La fundación Siemens Stiftung promueve una formación en valores eficaz en la enseñanza científico-técnica.
    © Siemens Stiftung/Freudenberg Stiftung, Fotógrafo: Katrin Heyer
  • Los valores son el fundamento para obtener una convivencia exitosa de personas con orígenes sociales, religiosos y culturales sumamente diversos.
    © Siemens Stiftung/Freudenberg Stiftung, Fotógrafo: Katrin Heyer
  • Aparte del entorno familiar, la escuela también tiene la tarea de formar en valores.
    © Siemens Stiftung/Freudenberg Stiftung, Fotógrafo: Anne Hornemann
  • Los alumnos deben aprender, vivir y sentir un comportamiento inspirado en valores.
    © Siemens Stiftung/Freudenberg Stiftung, Fotógrafo: Anne Hornemann
Área de trabajo:
Educación
País/Región:
Alemania
Formación en valores en el foco de la investigación: el catedrático Dr. Heinz Mandl

De la mano de socios cooperantes Siemens Stiftung desarrolla materiales y métodos para que los alumnos reflexionen sobre cuestiones formadoras en valores mientras realizan experimentos.

El Dr. Heinz Mandl es catedrático emérito de Pedagogía Empírica y Psicología Pedagógica en la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich. Su trabajo se centra especialmente en la investigación de la enseñanza y el aprendizaje en la educación básica y la formación continua con medios didácticos, la gestión del conocimiento, la formación en valores y la evaluación. 

Señor Mandl, ¿por qué necesitamos valores?

Señor Mandl: Los valores y la formación en valores abarcan un tema muy importante en la actualidad. Vivimos grandes transformaciones sociales debidas, entre otras causas, a la digitalización, la globalización o la migración. Esta evolución contribuye por una parte a que nuestra sociedad sea mucho más diversa y ofrezca más oportunidades. Al mismo tiempo, esos retos generan a menudo confusión, inseguridad y miedos. Los valores proporcionan aquí normas y criterios que ayudan a orientarse. Al mismo tiempo, los valores también son imprescindibles para el futuro de nuestra sociedad. La apropiación y transmisión de valores democráticos fundamentales como libertad, igualdad o solidaridad –como base común de valores compartidos– es el primer paso y el más importante para la cohesión social.

¿Los valores son así pues esenciales tanto para el individuo como para la sociedad?

Señor Mandl: Sí, diferenciando siempre entre valores individuales y valores sociales. En el plano individual, los valores tienen sobre todo dos funciones: una intencional y otra valorativa. La función intencional se refiere a que los valores establecen objetivos que de un modo general guían nuestros actos. La función valorativa incluye criterios para valorar características, ideas, actos o acontecimientos. En el contexto del plano social, los valores representan estándares comúnmente aceptados que constituyen la base y sostienen las estructuras de un sistema social.

¿Cuál es la mejor manera de inculcar valores sin adoptar una actitud moralista?

Señor Mandl: Una formación en valores eficaz, por definición no puede fructificar ni moralizando ni por pura imposición. Los valores deben ser experimentados y vividos a través de los propios actos, así como probados y verificados en diferentes situaciones. La formación en valores resulta especialmente eficaz cuando el alumno vive y comprende por sí mismo el sentido de los valores.

¿A partir de qué edad es importante una formación en valores específica para niños?

Señor Mandl: Debido a la importancia de los valores para el individuo y la sociedad, los niños deberían ser estimulados desde el principio a desarrollar su propio concepto de valores. Los niños interiorizan ya a una edad temprana valores y normas que marcarán toda su vida. Sobre todo el entorno familiar es determinante para la formación en valores, dentro del cual los padres desempeñan una función ejemplarizante central. Sus actitudes y modos de comportamiento determinan la manera de pensar y de actuar de los niños. Estos sienten al mismo tiempo que son queridos por sus padres y considerados como algo valioso, aprendiendo de esta forma a estimar y valorar a otras personas.  

¿Qué importancia tiene en este contexto la formación en valores en la escuela?

Señor Mandl: La formación en valores forma parte del objetivo educativo y pedagógico de la escuela, donde el desarrollo del juicio moral y la consolidación de una personalidad propia y apta para la vida en comunidad constituyen aspectos prioritarios. Además, cada profesor personifica –de manera consciente o inconsciente– determinados valores. Ya sea justicia en la convivencia social, espíritu abierto frente a ideas y habilidades individuales, pero también disciplina para fomentar el desarrollo en el aprendizaje y el rendimiento: los profesores también son modelos a seguir y representan determinados valores. El estudio Monitor de Valores Infantiles de 2014 destaca que el 80 por ciento de los niños percibe a la figura del profesor como uno de sus principales referentes.

¿Por qué debería formarse en valores también en la enseñanza de ciencias y tecnología?


Señor Mandl: Los niños y los jóvenes de hoy en día se ven confrontados a una edad temprana con cuestiones técnico-científicas, a veces controvertidas. Sin embargo, un análisis puramente teórico-académico no es suficiente para evaluar su importancia. Los valores, en cambio, ayudan en la clase científico-técnica a evaluar situaciones y tomar decisiones, a adoptar diferentes puntos de vista o a reflexionar sobre cuestiones científico-técnicas y evaluarlas. Al mismo tiempo, la enseñanza de las asignaturas científico-técnicas ofrece en sí misma condiciones que favorecen la formación en valores: a través de la realización conjunta de experimentos se educan, por ejemplo, el sentido de la responsabilidad, la capacidad de compromiso y de juicio, así como el espíritu de equipo y habilidades sociales.

¿Qué métodos específicos apoyan el proceso de formación en valores en el programa educativo internacional Experimento?

Señor Mandl: Para la implementación didáctica de la formación en valores existen módulos metodológicos específicos. Para la configuración práctica de la clase con Experimento I 8+ se han seleccionado como métodos técnicas de estímulo y el recurso a casos que plantean un dilema. Las técnicas de estímulo pueden ser de carácter no verbal, p. ej., a través de imágenes o gestos, o verbal, p. ej., a través de observaciones o requerimientos. Estas técnicas persiguen el objetivo de incitar a la reflexión y estimular a los alumnos a expresar opiniones, creando así oportunidades de debate. El recurso a casos en los que se plantea un dilema ayuda a desarrollar una consciencia por los conflictos vinculados a valores. Los alumnos y alumnas reflexionan sobre el hecho de que las decisiones pueden tener ciertas consecuencias.

La fundación Siemens Stiftung ha identificado junto con usted determinados valores para Experimento. ¿Por qué motivo debe formarse exactamente en esos valores en la clase?

Señor Mandl: Esos valores están estrechamente relacionados con los desafíos de nuestro tiempo, como el cambio climático y la escasez de recursos. El valor de la sustentabilidad, por ejemplo, expresa el respeto hacia un desarrollo económico, ecológico y social sostenible para todas las generaciones futuras. Valores como la facultad de juzgar y la autonomía son imprescindibles para orientarse en un mundo diverso y complejo y poder tomar decisiones prudentes. Otros valores, como la franqueza, la tolerancia y la solidaridad, son una condición básica cuando hablamos de heterogeneidad e integración.

¿Es posible transmitir mejor determinados valores a través del aprendizaje-servicio?

Señor Mandl: Los valores se manifiestan en actos –de la teoría a la práctica. Este proceso se fomenta de manera particularmente intensa en la metodología pedagógica conocida como aprendizaje-servicio. En ella se combina el aprendizaje convencional con el compromiso social y la asunción de responsabilidad en el entorno escolar. La gran ventaja es que mediante la aplicación y la consiguiente experiencia práctica, los valores se viven realmente. La vivencia y la reflexión son pues momentos clave de la formación en valores. El aprendizaje-servicio puede tener efectos positivos en el desarrollo de las habilidades sociales e individuales de los alumnos.

¿Qué valores considera que son especialmente importantes en la clase inclusiva?

Señor Mandl: Pedagogía inclusiva significa hacer realidad el principio del reconocimiento y la estimación de la diferencia en la clase. Se trata pues de valores en el plano individual como, por ejemplo, el valor que significa tener un espíritu abierto. Eso significa mostrarse abierto ante lo nuevo, sin miedo ni prejuicios. En el plano social predominan valores como el espíritu de equipo, la tolerancia y la fiabilidad. Así, la tolerancia significa un trato respetuoso de los alumnos y alumnas entre sí, y la aceptación y el reconocimiento de las diferencias.

«La formación en valores resulta especialmente eficaz cuando el alumno vive y comprende por sí mismo el sentido de los valores.»