• ¿Cómo podemos encontrar una forma de expresión para situaciones sociales extremas? – El director japonés, Akira Takayama, junto con artistas de Latinoamérica paseando por las calles de Bogotá.
    © Siemens Stiftung, Fotógrafo: Santiago Sepúlveda
  • Interactuando con los habitantes de la ciudad,…
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  • …así como en mesas redondas y entrevistas personales,
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  • …se llevó a cabo una aproximación a las diferentes facetas del tema «catástrofe».
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  • Den Abschluss des Laboratoriums bildete eine Performance im öffentlichen Raum.
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Área de trabajo:
Cultura
País/Región:
Colombia
Fragmentos del laboratorio con Akira Takayama

Nueva representación de la sociedad

¿Cómo puede el teatro desarrollar su influencia en una sociedad que intenta reconciliarse tras años de crisis políticas y violentos enfrentamientos? ¿Puede encontrar un nuevo lenguaje en tiempos de cambio? Estas son las preguntas que se plantea la Academia internacional de Artes Escénicas EXPERIMENTA SUR en Colombia. Durante dos semanas ofrece a artistas de Latinoamérica un espacio para la reflexión en común y la colaboración. Entre los invitados se encontraba también el director japonés Akira Takayama, que desarrolló en Bogotá junto con los participantes un proyecto en el espacio público – aquí dos informes de su trabajo.

Akira Takayama, director de teatro japonés y responsable del laboratorio «Traslaciones»

Akira Takayama

«El teatro no es para mí un espacio cerrado y alejado de la realidad, sino un lugar para la comunicación y el encuentro entre personas. Esa es una pretensión ambiciosa cuando uno se encuentra de repente en un continente desconocido. He intentado imaginarme Bogotá en mis sueños, he visto fotografías y he leído libros. Pero aún así, las primeras impresiones de Bogotá me han sobrecogido profundamente. Ha sido en el curso de las investigaciones que realicé en la ciudad junto con los participantes de EXPERIMENTA SUR cuando he empezado a entender muchas cosas. Al mismo tiempo, también ejercía como un «cuerpo extraño» que cuestionaba cosas ya dadas por sentado. Esto fue algo muy valioso e importante para nuestro proyecto común.

El tema central de nuestra colaboración giraba en torno a la manera de enfrentarse a catástrofes –un tema que también me preocupa profundamente en mis propios trabajos artísticos. En Japón, por ejemplo, realizé dos proyectos, «Happy Island» y «Referendum Project», sobre la catástrofe nuclear de Fukushima. Pero cuando en Japón hablamos de catástrofes, en la mayoría de los casos nos referimos a fenómenos naturales como terremotos o tsunamis. En Bogotá, en cambio, rápidamente me di cuenta de que las catástrofes no siempre pueden enfocarse de una manera tan concreta, viéndome confrontado con lo que podríamos llamar «catástrofes humanas». Después de las crisis políticas y las confrontaciones violentas del pasado, se trata de encontrar de nuevo una cohesión y un futuro común. Junto con los artistas latinoamericanos procuramos sondear el papel que puede desempeñar el teatro en este contexto.

No se trataba de presentar obras «terminadas», sino de desarrollar ideas y someterlas a debate. Nuestro laboratorio con el título «Traslaciones» tenía un enfoque más bien explorador y pretendía ofrecer una plataforma abierta para planteamientos procedentes de diferentes áreas de las artes escénicas. El modelo en el que me inspiré fue el concepto de Berthold Brecht de un teatro independiente de las instituciones, invisible y que conecta de un modo muy especial el teatro con la realidad social, por lo que hoy es más actual que nunca. En un aparcamiento de la ciudad escenificamos finalmente diferentes catástrofes sociales e individuales. La velocidad a la que a partir de ahí surgió un diálogo con los asistentes y también entre ellos fue algo fantástico.

Natasha Tiniacos, escritora venezolana y participante en el laboratorio

Natasha Tiniacos

El laboratorio de Akira me ha hecho replantearme la idea que tenía del teatro. Su forma de trabajar con la realidad, con la sociedad, me ha causado una gran impresión. En el futuro, intentaré explorar en lugares que van más allá del escritorio, detrás del cual se esconde normalmente un autor, entendiendo el teatro como un lenguaje que nos sirve para trabajar con la realidad incluso desde nuestro cuerpo.

La colaboración con los participantes de los otros países latinoamericanos ha ampliado mis horizontes. Y si bien todos vivimos en el mismo continente y nuestros países comparten ciertas similitudes en fenómenos sociopolíticos y económicos, lo cierto es que las culturas se diferencian y puestas en conversación, se enriquecen. Se escuchaban tantos dialectos del español, sin olvidar el portugués. Esto enriquecía notablemente las discusiones, ya que cada idioma y cada dialecto representan una forma de percibir y entender la vida, la realidad y la expresión humana. Ecuador, Brasil, Colombia, Cuba, Bolivia, Perú, México y Venezuela en una misma habitación, en la misma discusión, todos abordando el mismo problema, solo que desde puntos de vista muy diferentes.

Al comienzo del laboratorio fueron muchas las dificultades y los retos. Abordar el tema de la «catástrofe» no fue sencillo. ¿Cómo se consigue sentir el problema en la propia piel? En un punto del taller de trabajo cada participante contó la historia de una catástrofe que había experimentado personalmente. En ese momento ocurrió algo: Ya no éramos simples oyentes de relatos de situaciones difíciles, catástrofes naturales y desgracias personales, éramos los autores y escuchas activas del relato que denotaba algo en nosotros. Eso nos ayudó a encontrar un lenguaje propio para un tema en principio sumamente abstracto.

La última tarde debíamos presentar nuestros resultados al público –en un estacionamiento gigante, inhóspito y oscuro en medio de la ciudad. Akira quería que nos expusiéramos a la situación en silencio, hasta que nuestro cuerpo empezara a obedecer al sentido de una catástrofe en ese lugar y ese tiempo. Para mí fue una situación incómoda. Normalmente suelo estar sentada en mi escritorio y escribo. Ahora estaba allí y esperaba que mis pensamientos se comunicaran con mi cuerpo para encontrar mi propia visión personal del tema que tratábamos sin representación. Pero precisamente ese extraño momento de sentirse expuesto fue lo que finalmente me hizo comprender la intención de Akira, lo que me enseño el enorme potencial que la propia experiencia de la realidad tiene para el teatro.»

Más información de EXPERIMENTA SUR: www.experimentasur.com

«El laboratorio de Akira ha hecho replantearme la idea que tenía del teatro.»