La investigación y el lenguaje van de la mano.

Las capacidades lingüísticas son un requisito indispensable para la adquisición de conocimientos, también en las ciencias naturales. Hasta la fecha han sido pocos los investigadores que se han atrevido a explorar de manera sistemática las relaciones entre ambas áreas. A finales de 2013 se pusieron en marcha dos estudios con una duración de tres años sobre los efectos de la educación científica a edades tempranas. Uno de ellos abordaba también el tema del lenguaje. En el estudio parcial EASI Science-L (Early Steps into Science and Literacy), patrocinado por las fundaciones Siemens Stiftung, «Haus der kleinen Forscher» y Baden-Württemberg Stiftung, se analizaba la interacción entre la formación lingüística y científica.

Se investigó si se fomenta el lenguaje al experimentar a edades tempranas, y en caso afirmativo, cómo, por ejemplo, a la hora de describir fenómenos científicos o de formular posibles soluciones, en particular en niños con alemán como segundo idioma. Científicos de diferentes especialidades de las universidades de Koblenz-Landau, Augsburgo y Heidelberg analizaron la configuración de situaciones de enseñanza-aprendizaje en la educación científica, la calidad de la estimulación lingüística en las guarderías y las capacidades de los niños en ambos ámbitos. 222 niños y 58 profesionales de la educación de instituciones de enseñanza de toda Alemania participaron en el estudio.

Paralelamente, el estudio EASI Science (Early Steps into Science) analizó los efectos en las habilidades de carácter científico de la educación científica en guarderías. El foco de los investigadores estaba puesto tanto en las habilidades de los niños como en las competencias del personal docente. Socios patrocinadores de este estudio fueron la fundación «Haus der kleinen Forscher» y el Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania.

Los resultados de ambos estudios están disponibles desde agosto de 2017. Estos vienen a corroborar que los cursos de perfeccionamiento en el área de las ciencias no solo mejoran los conocimientos especializados y didácticos del personal docente, sino que también contribuyen a aumentar su motivación e interés. De ello se benefician también los niños, cuyas ganas de aprender e interés por las ciencias experimentaron un notable crecimiento. El estudio paralelo EASI Science-L puso de manifiesto asimismo que la educación científica tiene efectos positivos sobre la capacidad lingüística de los niños.