Nota de prensa | Cultura 15.03.2016

Proyecto cultural CHANGING PLACES/ESPACIOS REVELADOS del 7 al 17 de abril de 2016 en Santiago de Chile

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© Changing Places/Espacios Revelados

Entre el 7 y el 17 de abril, el centro urbano de Santiago se convertirá en un campo de experimentación en el que artistas chilenos e internacionales transformarán edificios abandonados y plazas públicas en lugares de encuentro. Con sus trabajos abordarán las fracturas sociales que resultan tan evidentes en este entorno. CHANGING PLACES / ESPACIOS REVELADOS abre así nuevas perspectivas sobre la colectividad y la importancia de la vecindad en la era de la globalización.

El programa, de once días de duración, incluirá instalaciones, acciones artisticas y performances, y abrirá nuevos espacios de experimentación para visitantes y vecinos, que liberarán impulsos creativos de la cohesión social. Paralelamente, más allá del período de exposición, se celebrarán talleres, debates e iniciativas para brindar una plataforma que promueva el diálogo en torno al futuro de la ciudad y al potencial del arte. Tras la puesta en marcha de la serie CHANGING PLACES/ESPACIOS REVELADOS en 2014 en Buenos Aires, el nuevo proyecto se ha desarrollado desde comienzos de 2015 en Santiago de Chile por iniciativa de la Fundación Siemens Stiftung en colaboración con el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile, la Fundación Patrimonio Creativo y muchos otros socios.

La atención se ha centrado en el barrio patrimonial de Yungay, que surgió a mediados del siglo XIX y fue el primero que se planificó en Santiago. Este barrio es hoy un perfecto ejemplo de cómo se dan la mano el abandono y la especulación, la inmigración y la exclusión social, el estancamiento y la urgencia del desarrollo, planteando inevitablemente la necesidad de un profundo cambio de perspectiva. Los artistas transformarán el barrio con sus trabajos, instalados en cerca de veinte edificios y espacios urbanos, lanzando perspectivas sobre la interrelación entre patrimonio, arte y comunidad, que se extenderán mucho más allá del barrio.

Activaciones artísticas

Nicolás Grum parte de conversaciones con los vecinos para crear un museo imaginario en un edificio vacío. La cuestión de lo que debería exponerse en él revela la complejidad de los desafíos sociales a los que se enfrenta el barrio. El trabajo de Iván Navarro & Courtney Smith apunta igualmente a la necesidad de diálogo. En la Plaza Yungay, el centro neurálgico del barrio, los dos artistas elaboran una escultura performativa que potencia la comunicación y analiza la colectividad desde un punto de vista diferente.

A veces, los artistas toman literalmente las riendas con su trabajo, como es el caso de Eva Meyer-Keller con su coreografía «Pulling Strings», que ha desarrollado en colaboración con artistas chilenos, donde aprovechan el entorno en el que trabajan como fuente de inspiración, y disponen en cuerdas objetos encontrados al azar en dos edificios, haciéndolos danzar como si cobraran vida. Con su instalación plantean preguntas esenciales sobre nuestros víncu-los con el mundo, la interconexión y la cohesión en el espacio.

La línea como elemento de cohesión aparece recurrentemente en varios proyectos. En el eje de una estación del metro construida recientemente en el barrio, pero todavía sin inaugurar, el grupo Raqs Media Collective instala una maraña de cables que con anterioridad tendieron en vagones del metro de la red de transportes municipal de Corea. Este colectivo de artistas indios propone la estética como punto de partida para una reflexión social y política. Con el revelador título «Ask the Person Who Sits Next To You», su instalación plantea preguntas sobre la libertad y la independencia.

El compositor chileno Sebastian Jatz presenta por su parte un proyecto compuesto por doce etapas que atraviesa la ciudad con líneas de sonido, por ejemplo con cadenas humanas en el espacio público, o en una instalación con guitarras, que posteriormente serán cedidas al vecindario.

El «Acá», es el tema principal de Ronald Kay, y nos señala que en su sociedad se han perdido los vínculos con las raíces. Su instalación abre una nueva mirada social e insufla vida a lugares olvidados u ocultos. En ella está presente también el Plomo, un cerro sagrado que alberga un santuario de los incas, el cual puede divisarse desde Santiago, y sin embargo se ha desvanecido totalmente en el campo de visión.

También el joven artista brasileño Daniel Lie se siente atraído por la «memoria de un lugar», y por la forma en que los lugares cambian a las personas. Utilizando frutas transforma una casa abandonada en un lugar emotivo que inspira vitalidad y hace pensar en lo efímero de los organismos vivos. Otro lugar olvidado es la antigua estación de Yungay, que quedó destruida tras un incendio. Por un breve espacio de tiempo, Pilar Quinteros la hace revivir con la ayuda de grafiteros de la vecindad.

Britt Hatzius pone en escena una transformación del espacio radicalmente distinta. En su performance «Blind Cinema», niños y adultos comparten un espacio experimental; mientras que los niños pueden ver, los adultos tienen los ojos tapados y se orientan únicamente por descripciones. La instalación «Loco pero cierto» de Ant Hamptons está también destinada al público infantil, donde los niños navegan por las paradojas de este mundo heredadas de los adultos. Con «Vemos todo y nada», Rabih Mroué refleja una de las contradicciones en la apreciación de las imágenes mediáticas y analiza en su instalación de video hasta qué punto las imágenes digitales han perdido su asociación a un lugar.

Está prevista una continuación de la serie CHANGING PLACES/ESPACIOS REVELADOS el próximo año en Bogotá.